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sábado, 23 de enero de 2010

La Nueva Escopeta

Son muchas las coincidencias que ha logrado el gobierno central con el gobernante regional de Ancash, basta recordar que el año pasado se sentaron en una misma mesa el presidente del Consejo de Ministros Javier Velásquez Quesquén y el Presidente regional, César Álvarez, ambos con sus respectivos equipos técnicos con la finalidad de concretar una serie de medidas y acuerdos que permitan apuntalar los proyectos y obras que la región ha sido incapaz de concretar en los últimos años.
Director: Javier Peláez Olórtegui
diariodechimbote.com Chimbote, Sábado 23  de Enero  del 2010 
Las reiteradas actitudes y comportamientos del Presidente Regional de Ancash que coinciden o concuerdan con las posiciones del Gobierno Central han llevado a muchos comentaristas políticos a señalar que el titular de la Región hace pactos con el partido aprista al que tanto aborrece o que es utilizado por el oficialismo para concretar las metas y objetivos que se ha propuesto.
Son muchas las coincidencias que ha logrado el gobierno central con el gobernante regional de Ancash, basta recordar que el año pasado se sentaron en una misma mesa el presidente del Consejo de Ministros Javier Velásquez Quesquén y el Presidente regional, César Álvarez, ambos con sus respectivos equipos técnicos con la finalidad de concretar una serie de medidas y acuerdos que permitan apuntalar los proyectos y obras que la región ha sido incapaz de concretar en los últimos años.
Asimismo, el mismo Presidente del Consejo de Ministros no solo llegó a sentar en una misma mesa a César Álvarez con los altos funcionarios de Antamina, sino que lo persuadió para que suscriba con la corporación transnacional un acta de compromiso que lo lleva a renunciar a los recursos del canon minero por los próximos dos años, aun cuando el titular de la región no termina de convencerse de su propia mentira en el sentido que “no se tocará un sol del canon”.
Y, es que no tiene nada de malo que se concreten vías de dialogo alturado y civilizado con el objetivo de concretar el desarrollo de los Pueblos, eso es cierto y nadie puede decir lo contrario, sin embargo, jamás dejará de sorprender que un gobernante tan radical que amenaza mañana, tarde y noche al Gobierno Central, que insulta a sus principales exponentes y que lo cuestiona de manera permanente, termine sentado en una misma mesa pactando y concertando en los términos que tanto rechazó en las tribunas y en los medios de comunicación.
Esto se ha advertido una vez más en los últimos días con el tema de las candidaturas a los próximos comicios regionales y en el afán de Álvarez Aguilar de postular por la reelección en el cargo, ambición política que ha colisionado con las nuevas reglas de juego que ha establecido el Gobierno.
El Presidente Regional de Ancash apareció sometiéndose a las nuevas disposiciones legales, respondiendo a los periodistas que dejaba el cargo en los plazos que establecía la ley, sin embargo, un día después suscribe un documento con otros Presidentes Regionales demandando al Jurado Nacional que se deje sin efecto la renuncia de los Presidentes en ejercicio a sus respectivos cargos y la segunda vuelta electoral.
Se trata, sin lugar a dudas, de una pretensión mezquina y electorera que no tiene antecedente alguno en los procesos democráticos que ha experimentado el país, menos aun cuando lo que se impone en los tiempos modernos es la búsqueda de igualdad y transparencia entre quienes llegan a las urnas.
Los Presidentes Regionales han llegado al extremo de demandar a los magistrados del Jurado Nacional de Elecciones una  revisión a las modificatorias que ha dictado el Gobierno en las últimas semanas, específicamente en lo relacionado a la segunda vuelta y la obligación de apartarse de los cargos para poder postular a la reelección.
Estas demandas no resisten cualquier análisis serio e imparcial en la medida que por lo menos una de estas medidas forman parte del soporte democrático de todo proceso electoral, como la que se refiere a la obligatoriedad de solicitar licencia o renunciar a los cargos cuando se trata de funcionarios públicos en actividad.
Esta medida es universal y tiene por finalidad impedir que aquellos que manejan  y administran fondos públicos no los derrochen y dilapiden en campañas políticas de su propio beneficio, tanto así que se imponen medidas restrictivas a todas aquellas autoridades que perteneciendo a una determinada agrupación política se encuentren en condiciones de apoyar la postulación del representante de su misma agrupación.
Esto lo hemos experimentado a través de los años, poco a poco se fueron implementando una serie de restricciones en la medida que se avizoraban las tretas de quienes estando en cargos públicos encontraban la manera de financiar las campañas de sus correligionarios de manera embozada, a través de propaganda subliminal, de mensajes indirectos que llegaban con la aplicación de fondos públicos.
Eso es lo que se quiere evitar con las restricciones que impone la ley, no se trata de recortar o restringir derechos, se trata de impedir el abuso de quienes estando en ventaja por ostentar un  cargo público no pueden valerse del mismo para sacar ventaja en una campaña en donde pretenden ser candidatos.
Lo mismo ocurre con la implementación de la segunda vuelta electoral en la elección de los Presidentes Regionales, pues la experiencia en materia electoral nos dice que un Gobierno sin  respaldo de un tercio de los electores nos muestra una autoridad ilegítima, que en cualquier momento puede sufrir los embates de una oposición radical que le impida gobernar con estabilidad y con las garantías de la continuidad que debe rodear la acción de quienes ostentan el poder a través de las urnas.
Llama la atención la posición absurda y pertinaz de la Asamblea de Presidentes Regionales al plantear la revisión de dos medidas que solo responden a la necesidad de equidad e igualdad entre los candidatos que postulan a un cargo publico, ello solo pone de manifiesto un mensaje facistoide que es peligroso en la primavera democrática en la que vive el país.
Pero llama mucho mas la atención la posición ambigua del Presidente Regional de Ancash que un día anuncia a la prensa su alejamiento voluntario del cargo en los plazos que ha establecido la autoridad electoral, empero, al día siguiente se suma al pedido de sus homólogos de demandar la revisión y modificación de esa obligación.
Parece ser que el contínuo trato con los funcionarios del Gobierno aprista lo han contagiado de la famosa “escopeta de dos cañones” que se le achaca al partido de la estrella, un descarado doble discurso que, en realidad, nos llena de vergüenza.

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