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miércoles, 4 de febrero de 2009

Armando Moreno a un mes de su fallecimiento

Por: Carlos López Gonzales  
Existen hombres que trascienden su época, dada  la esencia de sus actos y sus ideas que marcan inmutablemente el derrotero del éxito y el progreso en el quehacer de sus pueblos. Armando Moreno Romero forma parte de esa pléyade excepcional. Visionario, apasionado, creativo y luchador hombre de negocios, rubricó una admirable y extensa página de hechos paradigmáticos en el mundo de los negocios, cristalizando sus sueños y ganándole la partida a los acontecimientos que estaban por venir.      Permítame retrotraer algunos hitos de su luminoso trayecto y evocar con nostalgia  el vívido recuerdo del “Urbano” Soledad – Centenario - Monterrey que junto a nuestras ilusiones  juveniles nos trasladaba cotidianamente a la G.U.E “La Libertad” y por las noches ofrecía paseos  por la ciudad,  para las entrañables familias huarasinas. De esa  época datan Automotores Ancash,   Distribuidora de autos  Volkswagen y el cine Tarapacá, el que Posteriormente,  como homenaje póstumo a la partida de su única hija en la aciaga catástrofe de 1970, optó el nombre de Soraya. 
 Paulatinamente surgieron las filiales en Casma,
 Chimbote, Trujillo, Huacho y Lima,  su espíritu emprendedor e irrebatible lo llevó también  a conquistar con éxito el mercado norteamericano. Las inauguraciones de las representaciones de National, Toyota y Volvo en modernos locales revolucionaron la vida comercial de la ciudad. 
Del mismo modo, su incursión en el mundo de las comunicaciones nos permitió contar con Radio Ancash, Prensa Ancashina y Canal 2  AMR – TV.  Órganos de prensa gravitantes en la región. Últimamente, sumó a la lista de sus negocios las representaciones de Hyundai, Kia y vehículos de procedencia China, además de la fabricación de agua mineral “Santa Teresa”. 
Probablemente he incurrido en serias omisiones y es  factible que la secuencia de aparición de las mismas no sea exacta, en realidad sólo he intentado hacer una breve síntesis de la amalgama de acciones y empresas  fundadas y lideradas por don Armando, y con ello recoger el cúmulo de lecciones que nos ha dejado como prueba elocuente de su visión,  trabajo y esfuerzo permanente,  que hoy  se postulan como dogmas  de desarrollo para las nuevas generaciones. 
Viene a mi mente, otro aspecto de su persona, su carisma,  don de gente y enorme vocación social. Eminentemente institucionalista no escatimó esfuerzos para brindar ayuda a quienes más lo necesitaban,  instituyendo la entrega de víveres y regalos en conmemoraciones de fin de año o Fiestas Patrias; lo distinguió asimismo una permanente y  profunda preocupación por el desarrollo de la zona a la que sirvió incansablemente.  En su vida  familiar,  fue ejemplo de padre y esposo  ejerciendo con rectitud la formación de sus hijos,  gozó por todo ello del aprecio y simpatía de cuanta persona conoció. 
Sin duda, sus altas cualidades personales unidas a su entrega al apasionante mundo de los negocios, como medio  promotor de desarrollo, constituyen una lección edificante de vida y destacan una trayectoria digna de encomio y admiración. Con Armando Moreno Romero cobra vigencia aquel proverbio que expresa: “el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños”.  Don Armando Moreno Romero no ha muerto, sigue latente como hombre preclaro y visionario. 
Carlos López González   

domingo, 1 de febrero de 2009

La Cordillera Blanca peruana ha perdido sus nevados

La cordillera tropical más alta del mundo perdió el 22% de sus glaciares

Fuente: El Comercio Lima Peru  23:30 | La Cordillera Blanca peruana ha perdido sus nevados debido al calentamiento global, que ha acelerado su deterioro a razón de 20 metros de deshielo por año

(EFE).- La cadena tropical más alta del mundo,

 la Cordillera Blanca en el Perú, ha perdido el 22% de sus glaciares en los últimos 30 años debido al calentamiento global, que ha acelerado su deterioro a razón de 20 metros de deshielo por año.

“Desde hace unos 30 años atrás se viene observando, de acuerdo a los estudios e investigaciones, un proceso muy acelerado del retroceso de los glaciares y, consecuentemente, la pérdida de sus masas”, declaró a Efe el director de la Unidad de Glaciología del Instituto Nacional de Recursos Naturales, Marco Zapata.

Perú tiene 18 cordilleras nevadas en todo su territorio, pero la cordillera Blanca, con picos por encima de los 6.000 metros de altura y ubicada en la región central de Áncash es la que tiene el mayor número de glaciares, además de ser la cadena tropical más alta y extensa del mundo, indicó el ingeniero geólogo.

Entre 1948 y 1976, el retroceso de los frentes glaciares era de 8 a 9 metros como promedio anual.

Sin embargo, entre 1977 y la actualidad el promedio subió hasta los 20 metros por año, señaló Zapata.

Por su parte, el director del programa Andino del Instituto de Montaña de Estados Unidos, Jorge Recharte, precisó que “en la Cordillera Blanca se ha perdido aproximadamente el 22% de los glaciares en los últimos 30 años”.

Sin embargo, la tasa de pérdida es variable, dependiendo del tamaño del nevado (cumbres con nieves perpetuas), y, por ejemplo, un nevado enorme como el Huascarán, de 6.700 metros de altura, va a demorar mucho en desaparecer, señaló Recharte a EFE.

El Huascarán, uno de los más bellos picos nevados de Perú, y otros que forman parte del circuito de andinismo en el país suramericano presentan cada vez más grietas y avalanchas, según han comentado los andinistas a Recharte en los últimos tiempos.

“Eso sí es efecto de que se va perdiendo consistencia de los glaciares: se empiezan a rajar y es más peligroso”, reconoció.

La última víctima del calentamiento global fue el conocido nevado de Pastoruri, de 5.240 metros de altura, muy visitado por turistas y amantes de los deportes en nieve, que el año pasado perdió la categoría de nevado y pasó a ser considerado una simple capa de hielo.

Otro glaciar de la cordillera Blanca, el Broggi, de 4.860 metros de altitud, desapareció en 2005 y otro de la misma cadena, el Yanamarey, de 5.200 metros, está experimentando un retroceso de 20 metros en su frente, dijo Zapata.

“Estimamos que en siete años también llegará a desaparecer”, anunció.

No obstante, el funcionario dijo que necesitan verificar la desaparición del llamado nevado Quilca, de 5.250 metros en la región de Puno, porque “no sabemos si realmente se trató de un glaciar o de una capa de hielo que ha durado un buen tiempo”.

Las imágenes del deshielo del Quilca fueron publicadas por diarios peruanos hace unos días y confirmada por el administrador técnico del distrito de San Antonio, donde se encontraba la cumbre.

Zapata explicó que ven “a los glaciares como reservas de agua dulce en forma sólida”, cuya desaparición o acumulación significa “una preocupación hacia el futuro”.

En opinión de Recharte, en esta etapa, con la pérdida de agua de los glaciares, “hay una relativa y temporal sobreabundancia de agua” y va a llegar un punto en el que se va a pasar la línea de equilibrio hídrico en los glaciares.

“Entonces, se derrite el glaciar, se forman lagunas y se incrementa el riesgo de que una de esas lagunas se reviente y creen catástrofes, como las que ocurrieron en la Cordillera Blanca en Yungay”, en 1970, cuando un terremoto aceleró el enorme deslizamiento de hielo que sepultó un poblado entero con sus 30.000 habitantes.