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sábado, 21 de noviembre de 2009

Las fuentes de energía de la próxima generación serán como Internet'

"Los nuevas tecnologías de almacenamiento de la energía están evolucionando rápidamente y van a suponer un gran cambio en cuanto se conecten a las redes inteligentes"

Al Gore en el show de Oprah Winfrey, en una imagen de archivo. | Reuters

Al Gore en el show de Oprah Winfrey, en una imagen de archivo. | Reuters

  • El activista demanda un cambio de mentalidad para lograr la transición
  • Gore denuncia aún imperan políticas y normativas muy anticuadas

El ex-vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, afirma que "la próxima generación de fuentes de energía que se utilice en América se parecerá mucho a Internet". El tiempo que se tarde en llegar a ese objetivo dependerá de "lo que ocurra en los próximos 5 años", según ha manifestado en la conferencia 'VentureBeat's GreenBeat', en San Mateo.

Durante la conferencia, el Nóbel de la Paz, ha desgranado los retos a los que se enfrenta su país a la hora de mejorar sus fuentes de energía. A lo largo de su discurso comparó la llegada de la llamada "red de energía inteligente" con la innovación en los negocios que supuso la masificación de Internet durante la década de los noventa.

"La analogía con Internet es bastante aproximada. No exactamente igual pero parecida en muchos aspectos. Avanzamos inexorablemente a unmodelo de distribución y almacenamiento de la energía mucho más extenso y ramificado", dijo Gore. "Los nuevas tecnologías de almacenamiento de la energía están evolucionando rápidamente y van a suponer un gran cambio en cuanto se conecten a las redes inteligentes", afirma.

Estos nuevos sistemas de los que habla el protagonista de 'Una verdad incómoda' están diseñados para permitir un almacenamiento más fácilde la energía sobrante durante los picos de exceso de producción.

El ex-senador de Tennessee prevé que "los modelos de negocio que pueden surgir de esta nueva infraestructura todavía no se pueden ni imaginar". Y añadió que "al igual que Internet hizo posible el lanzamiento de una generación de dispositivos preparados para la red, que antes del auge de Internet ni existían, en el futuro nacerán nuevos dispositivos e instrumentos que ayuden a los consumidores a controlar y monitorizar mejor el uso de la energía".

Obstáculos

Gore, sin embargo, cree que para que todo este cambio se produzca aun hay que solucionar algunos aspectos básicos y quitar algunas piedras del camino, en este caso, el ex-congresista destaca dos: las leyes anticuadas y las infraestructuras estadounidenses que son sometidas a una explotación excesiva. Gore ha puesto el ejemplo de muchos transformadores que han superado su fecha de uso prevista en 42 años.

"Actualizar o renovar esta infraestructura y prepararla para las redes inteligentes requiere dinero pero también un plan que respalde toda la inversión, explicó Gore. Admitió que el plan no es sencillo ya que "en muchos estados todavía imperan leyes y regulaciones muy anticuadas".

Destacó también el cambio de mentalidad necesario para tal propósito: "Aún estamos atascados en una forma de pensar sobre las redes eléctricas que se basa en la presunción de que las grandes plantas de carbón y el resto de plantas que funcionan de una manera centralizada están conectadas en tiempo real con los consumidores y el mundo pasa por el aro".

El activista hizo hincapié en la relativa comodidad en la que vive la industria energética, que acapara un 16% o 17% del total de la economía estadounidense y que intentan convencer a los que están al mando que la red inteligente es "una tarea imposible".

"La buena noticia es que no todo el mundo es igual", matizó. "Hay muchos líderes del sector que están aquí presentes y que se han convertido, gracias a su innovación, en una parte del movimiento por el cambio", sentenció el Nóbel.

Por último Gore apuntó que no hay transición fácil: "Hay un antiguo proverbio africano que muchos habréis escuchado que dice 'Si quieres llegar rápido, ve tú solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado". Lo cierto es, dijo Gore, que se necesitan las dos cosas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Seguridad y corrupción

RINCÓN DEL AUTOR

Fuente: elcomercio.pe

Por: Jaime de Althaus Guarderas

No cabe duda de que a Chile le resulta más fácil espiar al Perú que el Perú a Chile, pues la compra de un traidor no es sino una forma de corrupción agravada, y según el índice mundial de corrupción elaborado por Transparencia Internacional, mientras Chile (6,7 puntos) está bastante por encima de la media (5 puntos), el Perú está bastante por debajo (3,6 puntos). Así, mientras Chile está en el puesto 25 de 180 países, el Perú está en el puesto 75. El que estemos mejor que México, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela (que está en el puesto 162), no es consuelo, pues nos medimos con el vecino del sur. La corrupción en un país tiende a bajar en la medida en que se profundizan la economía de mercado y la democracia. No cabe duda, por ejemplo, de que en el primer gobierno de García la corrupción fue mucho mayor que en el actual. Los empresarios tenían que pagar para que el gobierno subiera el precio controlado o para obtener aranceles, dólares MUC, licencias de importación, créditos, etc. Una economía intervenida y controlada solo funciona con corrupción. La competencia se traslada al despacho de los funcionarios. Es lo que pasa en Venezuela.

Eso se acabó. Hoy los empresarios exigen transparencia, competencia leal, reglas claras, imparcialidad: lo opuesto a la corrupción, porque de lo contrario no tendrían garantías para invertir (aunque en el mundo de las licitaciones se haya estado practicando, precisamente, el espionaje: el caso de los “petroaudios” podría ser el punto de inflexión para erradicar esa práctica delictiva).

Pero hay un sector en el que sí se mantiene, todavía, el mercado de funcionarios. Es el Poder Judicial. Allí, con frecuencia gana el que paga más o el que paga a secas. Por eso es tan esperanzador que un grupo de 20 estudios de abogados importantes y gerencias legales de empresas estén proyectando firmar un código de ética en el que han estado trabajando con la idea de proscribir esa clase de prácticas y subir los estándares éticos. Es decir, un pacto para no sobornar. Sería extraordinario un cambio fundamental, una verdadera revolución. Si la élite peruana da el ejemplo, lo demás vendrá por añadidura.

Pues ocurre que la corrupción en el Perú es sociológica. Tiene que ver, nuevamente, con la escasa profundidad del mercado, la alta informalidad, la pobreza. Donde hay poco mercado, el Estado se convierte en un medio de movilidad ascendente, en un botín, sobre todo cuando el gobierno local, por ejemplo, tiene recursos pero no contribuyentes. La formación de burguesías contribuyentes y fiscalmente exigentes está en marcha, pero es aún incipiente.